Todo dueño acaba haciéndose la misma pregunta: quién va a llevar esto cuando él ya no esté al frente.
Las opciones habituales se parecen más de lo que uno cree. Un fondo compra para vender dentro de cuatro o cinco años, y todo lo que hace mientras tanto está pensado para esa venta. Un competidor compra para absorber: la marca, el equipo y la manera de hacer las cosas duran lo que dura la integración.
Alce es otro tipo de comprador
Alce no es un fondo. Es un grupo empresarial que compra compañías y se queda con ellas: sin plazos, sin nadie esperando recuperar su dinero, sin planes de integración. La caja que generan las empresas se reinvierte en comprar más, y así año tras año.
Es un modelo que lleva décadas funcionando en el norte de Europa y en Estados Unidos. En España y Portugal todavía no existe un comprador de referencia que lo haga. Queremos ser ese comprador.
No nos metemos en el día a día. Las decisiones se toman en la empresa, que es donde está la información. Nuestro papel es otro: aportar lo que una empresa sola no suele tener — financiación para crecer, ayuda en incorporaciones clave y lo que ya ha funcionado en las demás compañías del grupo — y estar ahí cuando el dueño quiere una segunda opinión.
No compramos a cualquier precio. Compramos pocas empresas, bien elegidas, a precios justos y sin deuda excesiva. Si una operación no tiene sentido, preferimos esperar.
No cambiamos el precio a última hora. El precio que acordamos es el que pagamos. Las revisiones previas al cierre sirven para confirmar, no para recortar el precio.
No vendemos. Lo que ganan las empresas se reinvierte en hacerlas crecer y en comprar otras. Así se construye un grupo que dura décadas.